Los chicken bus

Prácticamente la única forma de desplazarse en Guatemala, a la vez divertida y desesperante, es utilizar los llamados chicken bus. Son los antiguos autobuses escolares que en Estados Unidos retiraron por ser demasiado contaminantes y que vendieron a los países de Centroamérica. Para averiguar el origen de su nombre hay varias teorías: algunos dicen que es por el tipo de gente que viaja en ellos, campesinos que acuden a los mercados a vender sus animales, sobre todo pollos; otros dicen que es porque se viaja tan apretado que te sientes como un pollo. Sea como sea, estos buses son parte esencial de la vida guatemalteca.

Los chicken bus de Guatemala tienen varias características especiales. Una es que cada conductor lo pinta y lo decora a su gusto, con lo que ver pasar estos vehículos es una auténtica procesión de colores y figuras. Otra es la forma de sentarse dentro de ellos. Debido a su uso original, para los niños, los espacios entre asientos no son excesivamente grandes, con lo que tienes que ingeniártelas para acomodarte como puedas. Para los guatemaltecos esto no es un grave problema, ya que no se caracterizan precisamente por su estatura, pero un turista medio de 1,75 ya tiene problemas para colocar sus piernas. Además, es típico por parte de los conductores intentar optimizar el espacio lo máximo posible, y coloca a pasajeros en el pasillo, sentado entre las dos filas de asientos. Una vez arranca, lo mejor es difícil variar la posición hasta que realiza la parada. Tienen fama también de ir más rápido de lo que deben, así que paciencia (las carreteras no son nada buenas) y confianza en el conductor.

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